La Sociedad Gastronómica del Tapeo
En mi misión terrenal de tratar siempre de captar lo bonito de las personas y de las cosas, me topé con una asignación sumamente difícil desde la Revista Papa y Vino: ir a degustar, fotografiar y compartir con una extraña gente que le gusta los buenos sabores, aromas y demás hierbas gastronómicas (de esas a las que me estoy acostumbrando) y en un sitio ubicado en el monte- bonito claro, en Galipán- en donde se puede tocar el cielo desde una montaña viendo el mar... nada mal.
La cosa era que una Sociedad de amigos, casi todos chefs que les encanta estar de pie todo el día preparando manjares para que los demás los disfruten, se reunieron y pasaron invitaciones selectas, porque así lo dicta el reglamento de su hermandad, vaya cosa. Pero bueno, así es y hay que respetarlas.
Después de brincar en un 4x4 por la subida de Los Venados hacia Galipán y dejar atrás esos 8 mil litros de smog que nos atragantamos los caraqueños todos los días -menos mal que los otros 4 mi litros son aire- llegamos a un sitio que se llama Pakea. Vaya nombre. Bonito pero escondido.
La cosa es que ese nombre es del fabuloso restaurante de uno de esos amigos donde se iba a darse esa "reunioncita", pequeña, íntima pues... de casi 60 individuos que más bien parecía unas de esas exclusivas cofradías donde abundaban las sonrisas, la camadería, los chistes y sobre todo, el buen gusto... ummmmmmhhhhh....
Tanto fue así, que me olvidé que estaba trabajando -como siempre- y que lo que estaba haciendo es parte de mi pasión, y que por eso siempre disfruto lo que hago, aunque algunos sigan pensando que es mi trabajo, mi labor, la forma en que me gano los churupos, el método capitalista de producción, en fin, cuanta vaina le inventan a como ganarse el pan... joder.
Decía, que me perdí en el ambiente, entre los olores, la neblina, los sabores y los bouquets... nada mal eh... estos amigos les encanta Tapear. Inventar Tapas, disfrutar Tapas, menudencias pues... ¿me entienden?
Sino me entienden, les dejo el artículo que publican hoy en El Correo del Ávila con el reportaje sobre esta 5ta. sesión de la Sociedad Gastronómica del Tapeo y que se llevó a cabo en el restaurante ese que mencioné anteriormente, un miércoles de la primera semana de septiembre. Aquí les dejo para que lo disfruten:
Y en el diario pusieron algunas de esas fotos que yo me la paso tomando. Aquí dejo algunas para que se den una idea de lo que escribí:
Jeannete Herrera (El Universal), Andreína Sila, Oriol Serra (Cuñados) y Jacqueline Goldbert (Revista Papa y Vino, y a la cual trabajo)
Los chefs Carlos y Héctor "beneficiando" una Tortilla española
El infaltable bocadillo
El chef Pakea preparando unos Mejillones gratinados con Camarones
Los benditos mejillones
El Chef Enrique con la neblina entrando por la ventana
El Róbalo en Pil Pil con caviar esfericado de piquillos
Por otro lado... en un salón privado de Casa Pakea, estaban un grupo de Damas, un poco alegres ellas, pero no en la misma celebración, que se encontraban reunidas celebrando el cumpleaños de una de las chicas. Resulta que una de ellas es amiga mía desde hace años -Yelitza, hija de uno de mis mas queridos Maestros y Colaborador de mi profesión, el Sr. Campos... y que Dios lo tenga en el mejor laboratorio fotográfico del cielo- y sin reparo alguno, las dejé plasmadas para la posteridad.
Gracias amigas por la conversa y chistes compartidos...
Y casi se me olvidad, uno de los platos más difíciles de fotografiar, no solo por su color, textura y volumen, sino por lo apresurado de los comensales de probar este exquisito manjar en su tinta.
Lo bueno de todo esto, es que a la final terminé siendo postulado y aceptado como Miembro de la Sociedad Gastronómica del Tapeo, porque claro, toda sociedad que se haga respetar tiene que tener su buen fotógrafo, simple.
La cosa era que una Sociedad de amigos, casi todos chefs que les encanta estar de pie todo el día preparando manjares para que los demás los disfruten, se reunieron y pasaron invitaciones selectas, porque así lo dicta el reglamento de su hermandad, vaya cosa. Pero bueno, así es y hay que respetarlas.
Después de brincar en un 4x4 por la subida de Los Venados hacia Galipán y dejar atrás esos 8 mil litros de smog que nos atragantamos los caraqueños todos los días -menos mal que los otros 4 mi litros son aire- llegamos a un sitio que se llama Pakea. Vaya nombre. Bonito pero escondido.
La cosa es que ese nombre es del fabuloso restaurante de uno de esos amigos donde se iba a darse esa "reunioncita", pequeña, íntima pues... de casi 60 individuos que más bien parecía unas de esas exclusivas cofradías donde abundaban las sonrisas, la camadería, los chistes y sobre todo, el buen gusto... ummmmmmhhhhh....
Tanto fue así, que me olvidé que estaba trabajando -como siempre- y que lo que estaba haciendo es parte de mi pasión, y que por eso siempre disfruto lo que hago, aunque algunos sigan pensando que es mi trabajo, mi labor, la forma en que me gano los churupos, el método capitalista de producción, en fin, cuanta vaina le inventan a como ganarse el pan... joder.
Decía, que me perdí en el ambiente, entre los olores, la neblina, los sabores y los bouquets... nada mal eh... estos amigos les encanta Tapear. Inventar Tapas, disfrutar Tapas, menudencias pues... ¿me entienden?
Sino me entienden, les dejo el artículo que publican hoy en El Correo del Ávila con el reportaje sobre esta 5ta. sesión de la Sociedad Gastronómica del Tapeo y que se llevó a cabo en el restaurante ese que mencioné anteriormente, un miércoles de la primera semana de septiembre. Aquí les dejo para que lo disfruten:
Entre el cielo y la tierra los chefs cocinaron para tapear
En Casa Pakea despertó la Sociedad Gastronómica
La Sociedad Gastronómica del Tapeo nació este año, gracias a la iniciativa de un grupo de amigos –casi todos chefs- con ganas de compartir buenos momentos, pero se sumió en un letargo. Este mes, sus organizadores, le dieron el “toque” necesario para despertarla con un evento que será recordado por mucho tiempo.
Allá arriba, entre el cielo y la tierra, en territorio de Galipán, en el imponente Ávila, el grupo de miembros de la Sociedad Gastronómica del Tapeo se dio cita en uno de los restaurantes mas renombrados del momento: Casa Pakea. Su dueño, el amigo Pakea y miembro honorario de esta sociedad, puso con gusto su estancia, donde uno de los socio fundadores, Oriol Serra demostró sus dotes anfitrión y sin descanso agasajó a los asistentes mientras que sus socios disfrutaban del calor de la cocina vasca con ventanas abiertas por donde entraba el cielo en forma de neblina.
Los chefs Héctor Romero, Carlos García, Pakea y Enrique D’ Lima fueron los encargados de un menú que deleitó a todos. Desde temprano se fueron apareciendo en el sitio los responsables del evento, con su cargamento de sabores, licores y tabacos que se pudieron disfrutar en una exquisita cofradía memorable.
Se calienta la cocina
Lo primero que calentaba el ambiente era el horno, listo para preparar unos panecillos que con su frescura, complementaron las “tapas” servidas ese día. Un menú que por su variedad, arrancó expresiones de éxtasis. En la apertura destacó una delicada Blancs de Blancs Ruinart, exquisita champagne, que con sus burbujas sirvió de marco perfecto para la infaltable Tortilla Española que abrió el camino a unos suculentos Mejillones gratinados con Camarones y unos Pimientos de piquillo rellenos de Cordero. Un Summa Varietalis de tres cepas y de profundo bouquet de barricas de roble acarició -como buen vino del Marqués de Griñon- a los asistentes al banquete.
Entre copas y amigos, siguieron los Txipirones en su tinta, unos calamares exquisitos que provocaron un momentáneo silencio y un Cocido de cebada con arvejas y embutidos de cerdo que sorprendió a más de uno. Un plato que permitió el cruce de miradas y halagos, fue el Róbalo al pil pil con caviar esfericado de piquillos que muchos acompañaron junto con una copa de un Chardonnay-Viogneir de Oveja Negra.
Nada que sea exquisito puede ser olvidado por la dulzura de su cierre. Y en este caso, la Sopa de Turrón al Ron con una crema de chocolate y su delicada espuma de Serapio comenzó a deslizarse con gracia, en los paladares de los amigos e invitados, extasiados con esa fusión que los desubicaba por microinstantes –por lo celestial del sabor, su presentación y el lugar- pero que recompensó fielmente la intención de la reunión.
Un dulce cierre
Con una presentación de Chocolates Xoco, con finos bombones de bellas formas y penetrables sabores, que en perfecta armonía con un Ron Macuro añejo y un par de variedades de Tabacos Faríñez, amalgamaron las sutilezas vividas ese día, en ese sitio, con esos amigos y con una sociedad gastronómica que sin duda seguirá despertando ansias de cofradía y momentos mágicos de sabores y gustos.
La Sociedad Gastronómica del Tapeo es abierta para los especialistas y fanáticos de la gastronomía. Para pertenecer a esta novedosa agrupación solo hace falta el padrinazgo de dos de sus miembros. Más información por:
http://sociedadgastronomica.blogspot.com/
Eduardo Arévalo Jaimes
fotografia001@gmail.com
Y en el diario pusieron algunas de esas fotos que yo me la paso tomando. Aquí dejo algunas para que se den una idea de lo que escribí:
Jeannete Herrera (El Universal), Andreína Sila, Oriol Serra (Cuñados) y Jacqueline Goldbert (Revista Papa y Vino, y a la cual trabajo)
Los chefs Carlos y Héctor "beneficiando" una Tortilla española
El infaltable bocadillo
El chef Pakea preparando unos Mejillones gratinados con Camarones
Los benditos mejillones
El Chef Enrique con la neblina entrando por la ventana
El Róbalo en Pil Pil con caviar esfericado de piquillosPor otro lado... en un salón privado de Casa Pakea, estaban un grupo de Damas, un poco alegres ellas, pero no en la misma celebración, que se encontraban reunidas celebrando el cumpleaños de una de las chicas. Resulta que una de ellas es amiga mía desde hace años -Yelitza, hija de uno de mis mas queridos Maestros y Colaborador de mi profesión, el Sr. Campos... y que Dios lo tenga en el mejor laboratorio fotográfico del cielo- y sin reparo alguno, las dejé plasmadas para la posteridad.
Gracias amigas por la conversa y chistes compartidos...
Y casi se me olvidad, uno de los platos más difíciles de fotografiar, no solo por su color, textura y volumen, sino por lo apresurado de los comensales de probar este exquisito manjar en su tinta.
Lo bueno de todo esto, es que a la final terminé siendo postulado y aceptado como Miembro de la Sociedad Gastronómica del Tapeo, porque claro, toda sociedad que se haga respetar tiene que tener su buen fotógrafo, simple.






2 comentarios:
Gracias por tan bello reportaje!
Hola Eduardo, excelente reportaje, las fotos buenisimas.
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