Mascotas que aman y sufren
Tenía descuidado mi blog, pero decidí retomarlo con un tema que me ha llegado a lo mas profundo de mi alma. Pero no hay nada que repare las pérdidas de seres queridos, pero lo que leerán a continuación es algo distinto; es sobre un ser que perdí recientemente, me enseñó con su amor lo increible y poderoso que puede ser el Universo. Se llamaba Corchito.
Corchito era un perrito noble, tímido pero cariñoso, inevitablemente la fatalidad humana cayó sobre él y lo arrebató en sus espacio de Libertad y lo llevaron directo al cielo de los perritos. Ese perrito tan amado era un Cacri (Callejero Criollo) que vivía en la Concha Acústica de Colinas de Bello Monte, céntrica urbanización en mi ciudad de Caracas y donde vivo. Mi mamá era la persona que le llevaba comida a este y otros perritos de este sitio; un día, ya acumuladas algunas denuncias sobre cierto comportamiento de este perrito hacia los niños asistente a la Concha, autoridades tomaron medidas de buscarlo, y tomarlo violentamente (incluso con ahorcamiento y terror) para ser llevado a la perrera municipal y sacrificarlo, así no mas, sin explicación, PORQUE EL PERRITO ERA SUPUESTAMENTE MALO, MUY MALO.
Como humanos somos una porquería al momento de respetarla vida del resto de seres vivos con los que compartimos este planeta. Algunas veces aborresco la idea de pertenecer a esta especie, por lo que le hacemos a nuestro planeta. Y Corchito no escapó de esa porquería que solo reconoce la superioridad propia sobre el resto de lo que vive en La Tierra. En honor a Corchito, un perrito que me enseñó el amor, que me abrió las puertas a la comprensión de lo que somos y de lo que debemos respetar, un ser especial que vino a sufrir pero que ahora estará corriendo libre en el cielo perruno -como la hacía en vida, con sus orejitas movidas por el viento- pero sin duda que no bastan las lágrimas derramadas... ¿Para qué? sí igual nos lo arrebataron de las manos.
CON TODO EL AMOR, PARA MI PERRO PREFERIDO.... CORCHITO.

Corchito en el 2003, cachorro grandecito.

Corchito en el 2005, un perrito que nunca olvidaré...
Este es un artículo que escribí hace casi un año atrás en un diario capitalino, El Correo del Ávila y en el cual trabajé hasta septiembre del 2006 antes de mi viaje a Nueva York, y donde se puede leer sobre la situación que se vivía con estas amadas mascotas.
Corchito era un perrito noble, tímido pero cariñoso, inevitablemente la fatalidad humana cayó sobre él y lo arrebató en sus espacio de Libertad y lo llevaron directo al cielo de los perritos. Ese perrito tan amado era un Cacri (Callejero Criollo) que vivía en la Concha Acústica de Colinas de Bello Monte, céntrica urbanización en mi ciudad de Caracas y donde vivo. Mi mamá era la persona que le llevaba comida a este y otros perritos de este sitio; un día, ya acumuladas algunas denuncias sobre cierto comportamiento de este perrito hacia los niños asistente a la Concha, autoridades tomaron medidas de buscarlo, y tomarlo violentamente (incluso con ahorcamiento y terror) para ser llevado a la perrera municipal y sacrificarlo, así no mas, sin explicación, PORQUE EL PERRITO ERA SUPUESTAMENTE MALO, MUY MALO.
Como humanos somos una porquería al momento de respetarla vida del resto de seres vivos con los que compartimos este planeta. Algunas veces aborresco la idea de pertenecer a esta especie, por lo que le hacemos a nuestro planeta. Y Corchito no escapó de esa porquería que solo reconoce la superioridad propia sobre el resto de lo que vive en La Tierra. En honor a Corchito, un perrito que me enseñó el amor, que me abrió las puertas a la comprensión de lo que somos y de lo que debemos respetar, un ser especial que vino a sufrir pero que ahora estará corriendo libre en el cielo perruno -como la hacía en vida, con sus orejitas movidas por el viento- pero sin duda que no bastan las lágrimas derramadas... ¿Para qué? sí igual nos lo arrebataron de las manos.
CON TODO EL AMOR, PARA MI PERRO PREFERIDO.... CORCHITO.

Corchito en el 2003, cachorro grandecito.

Corchito en el 2005, un perrito que nunca olvidaré...
Este es un artículo que escribí hace casi un año atrás en un diario capitalino, El Correo del Ávila y en el cual trabajé hasta septiembre del 2006 antes de mi viaje a Nueva York, y donde se puede leer sobre la situación que se vivía con estas amadas mascotas.
MASCOTAS QUE AMAN Y SUFREN
Las mascotas son esos animalitos domésticos que nos acompañan en nuestras vidas, así estemos solos, en pareja o en familia, que nos brindan amor, compañía y momentos de humor. Desde perros y gatos, pasando por pajaritos, tortuguitas hasta caballos y culebras.
Pero también existen las mascotas públicas, y son aquellos animalitos que sin una casa como hogar fijo, son queridos y atendidos por los miembros de una comunidad. Este es el caso de Susana, Chocolate, Corchito y La Negra.
Estos perros Cacri, son habitantes muy especiales de la Concha Acústica de Colinas de Bello Monte. Su historia, es mucho mas interesante.
Empezando por Susana, la consentida de la Policía de Baruta de esa urbanización. Era la compañera fiel de todos los agentes que se encontraban asignados en el área del edificio de esta alcaldía pero fijó residencia en la Concha Acústica; está en edad avanzada y pero es atendida con esmero y amor por los miembros de la comunidad y la policía del lugar. Chocolate es el perro con espíritu policial por excelencia y llegó al sitio siendo cachorro a manos de un bombero que lo salvó de los maltratos de unos indigentes; es el padrote de la zona y un guardián de las instalaciones policiales en ese centro cultural, pero actualmente se encuentra enfermo y es el centro de las preocupaciones de sus queridos amos. Corchito es un huérfano de la tragedia de Vargas en 1999 y fue traído de la zona de Gramoven en una operación de rescate histórica. Es un poco tímido con el público en general, pero muy fiel a quienes lo atienden y alimentan. La Negra, una perra con suerte que ya consiguió padre adoptivo recientemente las 24 horas
Estas mascotas, se han ganado el interés y el corazón de los habitantes y policías de la zona, y hasta tienen madres y padres adoptivos que los alimentan los 365 días del año sin excepción, y entre quienes se destacan las señoras Carmen Estela y Ada, que se dedican a cuidarlos, incluso en las emergencias médicas que así lo requieran.
Pero también tienen sus detractores, que quisieran sacrificarlos por cualquier medio, ya sea porque hayan asustado o mordido a un par de persona. Una injusta forma de solucionar estos problemas, mas cuando se trata de mascotas que brindan compañía, juego, amor y hasta seguridad a una comunidad que se esmera en su sana existencia y que le garantizan una tolerable convivencia entre todos.

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