jueves, 19 de abril de 2007

Una disfunción social

Este es un artículo de opinión que escribí para el Correo del Ávila en septiembre del 2006 y que considero que no ha perdido aún vigencia:


Una disfunción social

La sociedad es la base de la humanidad desde hace miles de años, y sin una sociedad estructurada, no es posible los adelantos tecnológicos que ella misma crea para usarlos en su propia evolución. Es una cadena infinita de eventos, causas y efectos que no cesa de estar en continua movilización.

Pero en Venezuela, esa cadena ha sido rota paulatinamente por una serie de factores que la han llevado a una verdadera disfunción que la pone en le tapete de varias mediciones mundiales que se hacen constantemente, con el fin de hacer seguimiento a indicadores socioeconómicos que comparan las organizaciones mundiales preocupadas por la evolución del ser humano dentro de la sociedad en general.

Por un lado, el individuo que forma parte de la sociedad no puede conformarse de ser un simple Habitante, cuando deberían preocuparse en convertirse en Ciudadano. Bastante abismo hay entre estos dos conceptos que han sido desarrollados en muchos ámbitos.

La Individualidad es una característica que está sobreponiéndose a la Colectividad, cosa que está cambiando ciertas estructuras sociales con resultados nefastos. La falta de memoria de lo que es el Trabajo en Equipo está destruyendo las bases de una sociedad sana como la venezolana.

La supervivencia rápida, esa que se sirve de echarle guante a todo lo que se atraviese, -sin pensar en consecuencias al vecino ó al de al lado- está dejando ver los huesos de un cadáver anunciado como voces de alarma que no llegan a los que debe llegar. Trabajos temporales, buhonerismo descontrolado, prostitución adolescente, malandrismo formal, transportistas de dos ruedas, gourmets callejeros, casinos ambulantes y otros oficios de esta nueva sociedad muestran el tan delicado equilibrio entre lo viejo y lo nuevo de los status y roles sociales en Venezuela.

Por unos pocos billetes, usted podrá saciar su curiosidad incursionando entre los mundos de otra dimensión antes descritos, y encontrar satisfacer los más recónditos deseos, sean espirituales o carnales, de una manera que nadie se los criticará, sino más bien, siéntase a gusto en esta nueva sociedad disfuncional tropical al norte del sur.

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